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La pérdida de peso está "in" - las dietas están "out"

"Nunca más dieta", juran muchos cuando la lucha por los kilos perdidos vuelve a ser en vano poco tiempo después y la balanza apunta hacia arriba. Los médicos y nutricionistas también advierten contra los programas a corto plazo para perder peso rápidamente y abogan por una pérdida de peso lenta con un cambio de dieta a largo plazo y más ejercicio.

El equilibrio es importante
Pero esto no es posible "por sí solo", aunque las promesas de los expertos a veces suenen así. Aparte de las muchas dietas no inofensivas a largo plazo, porque en su suministro de nutrientes son desequilibradas, de moda como Hollywood, Atkins, Fit for Fun, la cura del huevo u otras, también hay planes equilibrados para la reducción de peso. La dieta de Brigitte es siempre excelente, por ejemplo, en los resultados de las pruebas.

"Bajo en grasas" - no el amarillo del huevo

En los últimos años, el lema de muchos expertos ha sido que debe ser bajo en grasa en particular - y recomendó la creciente gama de productos bajos en grasa para adelgazar. Sin embargo, con resultados decepcionantes: cuanto menos grasa contienen los alimentos, mayor es la proporción de personas con sobrepeso en los países industrializados, según estudios internacionales. Estudios realizados en Italia demuestran que el consumo moderado de, por ejemplo, mantequilla, nata o salami, facilita la pérdida de peso si el número total de calorías disminuye.

Índice glucémico

Las dietas Glyx y Montignac son muy populares. Ambas se basan en el índice glucémico (IG), que es una medida del aumento del azúcar en sangre tras el consumo de un alimento comparado con el que se produce tras la ingestión de glucosa. Según la teoría, cuanto más bajo sea el IG de un alimento, más útil es porque el aumento de azúcar en sangre y la liberación de insulina son menores. La insulina favorece el desarrollo de las células grasas. Sin embargo, todavía hay pocas pruebas científicas que sugieran que la consideración del IG promueva la pérdida de peso. Independientemente de esto, ambas dietas están compuestas y, por tanto, son tan buenas como las demás.

Adelgazar con el cerebro

Sin embargo, un cambio permanente en la dieta no empieza sólo en el plato, sino primero en la cabeza. Quien se hace consciente de qué, cómo come y cuánto se mueve, descubrirá dónde están los "vasos de grasa" individuales. Y no podrá evitar cambiar ciertos comportamientos, si quiere mantener el peso deseado a largo plazo. La pirámide nutricional, por ejemplo, puede servir de orientación en este sentido. No prohíbe nada, por el contrario: representa más bien, cómo nuestros medios para la vida pueden ser combinados en las proporciones correctas de la cantidad para el bien de la "línea delgada".

Vale la pena saber también:

"Para muchas personas, quiero quedarme como estoy" sería la actitud más sensata frente a su propio peso corporal, porque su propio peso también está determinado genéticamente y sólo puede ser manipulado hasta cierto punto.

Percibir las necesidades del propio cuerpo también significa no suprimir la fatiga, el estrés o el aburrimiento comiendo, sino dormir, buscar alivio o actividades significativas.

Autor: Brigitte Neumann

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